lunes, 23 de junio de 2008

Alto costo de los medicamentos tiene cura

Ex director del Instituto de Salud Pública propone que el Estado fije banda de precios


A fines de los 60 Chile fue el modelo que utilizó el mundo para crear una política de fármacos genéricos –que son más baratos- pero hoy es uno de los países más atrasados en la materia. Al no existir mucho donde elegir, tanto médicos como los dependientes de las farmacias sucumben a los incentivos para recomendar remedios de marca.


Por Carlos González Isla / La Nación


En su documental "Sicko", sobre el sistema de salud norteamericano, Michael Moore se traslada a Londres porque no puede creer que a la gente la atiendan gratis en ese país y que más encima paguen un costo fijo por los medicamentos. En una de las escenas del filme se ve a Moore entrando a una a una farmacia donde constata que por 6,65 libras un ciudadano puede comprar cualquier fármaco, incluso los utilizados para tratar el cáncer o el VIH.


El autor de "Bowling for Columbine" queda sorprendido porque la situación en EEUU es diametralmente opuesta, al igual que en Chile, donde las personas inician un verdadero vía crucis desde el momento que el médico les extiende una receta.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 74% de las patologías que afectan al ser humano requieren de medicamentos para ser tratadas y por ello el organismo los ha definido como un bien social, categoría que le ha permitido a muchos gobiernos fijar una banda de precios.


No es el caso de nuestro país, donde, por el contrario, múltiples factores se confabulan para que sea muy caro recuperarse de una enfermedad. La entrega de incentivos por parte de los laboratorios a diferentes actores del sistema (ver recuadro) y el retraso en la política de medicamentos genéricos son parte del problema y atentan contra la posibilidad de que las personas accedan a fármacos baratos y de calidad.


Banda de precios

El Colegio Médico señala que la cantidad de genéricos es limitada -789 de un total de cuatro mil fármacos- lo que impide recetar sólo medicamentos de este tipo.


Sin embargo, la situación es más grave aun, porque no todos los genéricos que hay en Chile han pasado por el proceso de bioequivalencia (BE) que exige la OMS, por lo tanto, no son genéricos de verdad.


Los estudios de BE pretenden demostrar que dos formulaciones del mismo principio activo son terapéuticamente equivalentes y, por tanto, intercambiables.


El ex director del Instituto de Salud Pública (ISP) Iván Saavedra advierte que sólo 50 medicamentos han cumplido con el proceso. Este investigador es hoy director del Laboratorio de Farmacocinética Clínica de la Universidad de Chile.


Saavedra elaboró el reglamento sobre BE -en tiempos de Patricio Aylwin-, pero afirma que los "políticos" aplazaron su aplicación en beneficio de la industria, debido a que ésta se sentía afectada por el alza en los costos de producción.


Pero la política de genéricos se sigue dilatando porque todavía hay laboratorios que no cumplen con las prácticas de buena manufactura o GMP que exige la OMS, requisito necesario para que una empresa pueda someter sus medicamentos a estudios de BE.


Para el ex director del ISP es clave avanzar en este punto para erradicar las malas prácticas que afectan a los usuarios y a la vez fijar una banda de precios para los fármacos como sucede en los países europeos, que consideran a los medicamentos un bien social, tal como lo constató Moore en Londres y como creían los chilenos bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva.


Saavedra recordó que fue a fines de los ‘60 que desde el estatal Laboratorio Chile se impulsó una política de genéricos, conocida como Formulario Nacional, que luego la hizo suya las Naciones Unidas.


Bioequivalencia en pañales

La polémica por el alto costo de los medicamentos surgió desde el Ministerio de Salud. La subsecretaria Jeannette Vega acusó a las farmacias de subir los precios justo cuando estamos ad portas del "boom" de las enfermedades respiratorias. Pero la semana pasada, la Unión Demócrata Independiente culpó a los laboratorios.

El diputado gremialista Juan Lobos denunció que éstos venden más barato al Estado, pero mucho más caro a las farmacias.


La vicepresidenta ejecutiva de la Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos, María Angélica Sánchez, salió en defensa del sector: "En el sistema público las ventas son programadas, lo que a nuestros laboratorios les permite producir de manera más eficiente, ahorrando costos. Por otra parte, en el sistema público no existen gastos promocionales de los productos, lo que sí ocurre en el sistema privado", dijo a La Nación.


Con respecto a la BE, dijo que el ISP (entidad que no quiso referirse al tema) está avanzando en esta materia. "De hecho, recientemente publicó un documento con las exigencias específicas que permitirá en el futuro implementar estos estudios", por lo que hoy "no puede existir en Chile ningún laboratorio que diga tener productos bioequivalentes en el país, de momento".

INCENTIVOS PELIGROSOS

Tomar un remedio de calidad y a buen precio no es tan sencillo. Un visitador médico de un conocido laboratorio (que por razones obvias prefiere no revelar su nombre) nos dio pistas sobre malas prácticas que hacen que finalmente una persona no pueda optar por lo más económico.


Están los tratos informales que se hacen con los médicos para prescribir determinado fármaco de marca, el que sin duda ayudará a la recuperación del paciente, pero a la vez permitirá que el facultativo obtenga del laboratorio pasajes para congresos o vacaciones, remodelación de su consulta o, si lo prefiere, un pago en dólares.


Pero no sólo los médicos son estimulados, los dependientes de las farmacias también reciben lo suyo, aunque en menor proporción: Cheque Restaurant, tarjetas para comprar en el Lider o en su defecto, hasta tortas para amenizar algún evento.

Falta de ética y de genéricos

Al respecto, la decana de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, Cecilia Sepúlveda, sostuvo que los médicos por ética no pueden hacer acuerdos con los laboratorios. “El médico tiene que actuar con profesionalismo y con una ética a toda prueba e indicarle al paciente cuál es la mejor opción de tratamiento de acuerdo a la evidencia científica”, dijo.


En ese sentido señaló que los facultativos no debieran inhibirse en recetar medicamentos genéricos que son más baratos que los de marcas.


Sin embargo, el presidente del Colegio Médico, Juan Luis Castro, afirmó que el número de genéricos es limitado y que por ello se ven obligados a recetar productos de marca. “Los genéricos corresponden a 789 productos de un total de 4 mil que existen en el mercado, o sea, sólo en 789 casos es posible entre una marca y un genérico, recetar un genérico, advirtió.

Fuente: La Nacion.cl

1 comentario:

Anónimo dijo...

Fijar bandas de precios no creo que sea la solución, el mundo va en dirección opuesta